"La isla de Vlady", de Juan Tena Martín

Borges decía que “prologar cuentos no leídos aún es tarea casi imposible”, y ello porque hay que desvelar parte de la trama, lo cual, venía a decir, no conviene por cuanto puede alterar el efecto de sorpresa en el lector. Los veintiséis textos de volumen constituyen un imaginario presente, fruto de la recreación de sucesos de un pasado lejano y también más próximo. Evocaciones exhumadas y mudadas, a fin de cuentas. Si un solo texto de los ofrecidos en este pequeño y modesto libro florece en la imaginación del que ahora concluye la lectura, en ese caso, mis desvelos habrán merecido la pena. | Acceder