29 may. 2012

"Lynx bellum. Las memorias de Tito", de Javier Núñez Cervera

La creciente rivalidad política entre populares y optimates abocan a la República hacia su final.

Tito Flavio Servilio se convertirá en el más sólido defensor del cambio de Régimen, sacrificando sus intereses en favor de su mejor amigo, Cayo Julio César.


Los éxitos de Tito, reflejados en un atípico cursus honorum, lo llevarán hasta la magistratura de pretor, viviendo multitud de aventuras en el desempeño de sus cargos.

Los dioses auguraron que su vida iría paralela a la de “aquel sobrino de Cayo Mario que cambiaría el Orden establecido”. Y él fue, siempre, conocedor del severo final que le aguardaba, tanto como de sus éxitos venideros.

Su estrecha relación familiar con Quinto Sertorio, su amistad con Julio César, su afinidad a Cayo Mario a través de Cayo Aurelio Cota, las curiosas circunstancias mediante las que conoció a Lucio Cornelio Balbo, su amada Claudia, sus intervenciones en el Senado, su enorme carisma entre iberos y romanos, sus hábiles negociaciones con las tribus de la Galia, son algunas de sus aventuras, vividas anteponiendo siempre los valores que supo aprender de su padre, con quien tendría una relación muy estrecha que le ayudó a ser el hombre que llegó a ser.

Convertido en uno de los legados más queridos de Roma, al frente de la Legión IX, el lema familiar de su casa, “Lynx Bellum”, fue gritado por todos sus hombres, y junto al distintivo del toro, las legiones de Julio César llevaron también al lince. Acción y aventura durante un de los periodos históricos más convulsos. | Acceder

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