"Alma y suspiro", de Ignacio Díaz Galán

Pocos leen poesía. Es cierto. Pero los que leen un buen poema lo hacen muchas veces. La intriga te mantiene en suspenso y acelera tu pulsación, pero la belleza te refresca y corta tu respiración. La poesía te enseña a respirar. | Acceder