La narradora de esta historia es también su protagonista. Enfrentada al propio físico, que juzga con gran dureza, deja trascurrir la vida sin esperar de ella cosa alguna que pudiera trasformarla en algo digno de ser vivido.Resignación y desesperanza son los dos polos entre los que fluctúa su existencia. Ya que tiene poco que contar de sí misma, no le queda otra opción que relatar lo que sucede a su alrededor, y alterna este relato con la confesión de sus propios sueños y emociones. Así sabemos que siente un afecto desesperado hacia la madre, bellísima, un afecto casi patológico que para su desgracia no siente correspondido. El padre, desaparecido cuando la niña era aún muy pequeña, dejó en su recuerdo una leve sombra que ella idealiza y completa.
Podríamos decir que esta novela nos enfrenta al amor filial vivido intensamente, sin más recompensa que la que el mismo sentimiento proporciona. Con el correr del tiempo, adulta ya, siente ella la frustración de no poder alcanzar en su totalidad las verdades profundas del mundo que la rodea, bien sea por los errores propios, por los de otros, por ocultos motivos ajenos o por la misma naturaleza de las cosas. | Acceder