17 abr. 2012

"Ochenta cartas", de Mitia Chiarin

“Lo quieran o no, lo sepan o no, los fabuladores, al inventar historias, propagan la insatisfacción, mostrando que el mundo está mal hecho, que la vida de la fantasía es más rica que la de la rutina cotidiana” (Mario Vargas Llosa).

Mitia Chiarin parece saber esto muy bién. Y derrama esta ferocidad en sus cuentos. "Ochenta Cartas" describe la provincia burguesa. Cuenta la historia de personas bastante ricas como para ver sus sueños hacerse añicos. Y los sueños se hacen añicos con un ruido espantoso. Y leyendo este libro nos llega ese fragor, delicado y profundamente doliente.Son casi biografías, delineadas con un realismo brutal, que nos presentan ese tan hodierno mal de vida, enganchado a una enorme cantidad de certezas, falaces. Encontramos las historias de una infancia que se pierde en los años 70 y la dificultad de llegar a fin de mes y de la crisis económica que son tan siglo XXI, no hay autocomplacencia, una narración llana, verista, sin pretensiones. | Acceder

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