21 may. 2012

"Modelar el barro", de David Mitrani Arenal

El protagonista: Odel Barlía, latente en cada anécdota, es la representación de un nuevo engendro que se opone al hombre nuevo, aquel paradigma soñado por no pocos fundadores de la revolución cubana. Tratan pues estas historias de la aniquilación del hombre nuevo a manos de otro, hijo de la caída del muro de Berlín, de la desaparición del socialismo real y de la consiguiente indigencia económica y moral de la isla. Odel Barlía desea esclarecer las nuevas reglas de esta decepcionante realidad y opera en el ámbito de las relaciones amorosas; allí persigue arrasar con lo poco de pureza que podría haber sobrevivido. No hallaremos, sin embargo, confesiones explícitas que remitan a tales conclusiones. El titular que flota en la superficie de esta novela fragmentada en cuentos, sería sencillo de formular: joven halla extraño gusto en conseguir la primera infidelidad de mujeres casadas. Las adúlteras primerizas son pues el trofeo de Odel Barlía. Los narradores, ya sea Odel, ya las adúlteras, ya el narrador omnisciente, esconden y simulan, divierten y hacen reír, y en consecuencia tienden una cortina cuya transparencia se hace más evidente a medida que avanza nuestra lectura para dejarnos ver lo hay detrás de ella. Por ello, si bien los narradores, faltos de conflictos éticos, se nos presentan amenos y no faltos de humor (sensación que se amplifica mediante la abundante imitación del lenguaje hablado y del gracejo popular) en el fondo, una vez concluido el libro, nos dejan el sello cínico y amargo del autor que los ha creado. Las varias historias que conforman este libro, aunque con sus propias metafísicas cada una, se entremezclan, como si de una serie televisiva se tratase, y modelan precisamente esa sustancia que, aunque adopte una distinta forma, sigue siendo el mismo barro que ha sido desde la propia génesis del hombre. | Acceder

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