30 sept. 2012

"Pinceladas bíblicas del Evangelio", de Raúl Rodríguez Dago

El 10 de enero de 1977, salí de mi casa, con una mochila al hombro. Mis padres y hermanos no entendían exactamente qué ocurría. Eran las 4 de la tarde, bajé sereno por la calle antigua de mi pueblo, pasé frente a una vieja ceiba, testigo mudo de tantas historias personales y comunitarias. Yo había sentido el llamado del Maestro, su voz había resonado en mis oídos y en mi corazón. Dejé mi pequeño pueblo, San Juan Ermita, un municipio del departamento de Chiquimula en Guatemala y decidí seguir las huellas de Jesús de Nazaret, al estilo de san Francisco de Asís. Me fui a la ciudad, a iniciar mi experiencia de seguimiento con los frailes menores capuchinos.

Desde hace más de 30 años, deseo transmitir mi experiencia pastoral en medio de los campesinos y de la gente buena del oriente de Guatemala. Anhelo hacerlo a la luz del Evangelio. Pinceladas Bíblicas, porque la Biblia es un libro de vida, sus páginas siguen siendo pan que alimenta. Sus palabras aún tienen un doble efecto, suaves como rocío mañanero, punzantes como flechas, dulces como la miel. También Pinceladas, porque Dios es un artista, de cuya mano surge todo de la nada, el misterio de la vida, del amor y de la esperanza.


El primer capítulo recoge la infancia de Jesús, su gestación en el vientre inmaculado de María, su nacimiento en Belén de Judá, su crecimiento y la forma en que se fue educando en la familia de Nazaret. Hoy más que nunca, los estudios psicológicos y sociológicos, ponen de manifiesto la importancia de la niñez en el desarrollo humano. Aunque la infancia sea tratada sólo por Lucas y Mateo, con sus propias características, vale la pena adentrarnos en esta época de Jesús. La base es el texto propuesto en los evangelios.

El capítulo segundo se refiere, prácticamente, a la actividad y ministerio público de Jesús. El mensaje fundamental de la construcción del reino con sus hechos y palabras, sus parábolas, sus milagros. Es el cuerpo del libro. Nos encontramos con el Jesús adulto, maduro, cercano a los pobres, a la gente del pueblo; crítico ante los poderes políticos, religiosos, sociales y económicos de su tiempo.

En esta parte Jesús ofrece las mejores y más bellas imágenes del Dios Padre y Madre.

El tercer capítulo enfoca el aspecto de su muerte. La forma dramática y angustiosa en que Jesús es conducido al suplicio, tratado como un ladrón, blasfemo e instigador de las masas. Pero, es precisamente, desde la oscuridad y sombras de la muerte, que se levanta el eterno viviente, la luz que ya no conoce ocaso. El viernes santo comienza a germinar la semilla caída en tierra, para elevarse, eternamente vivo, el árbol de la vida. Por eso, termino con el cuarto capítulo, referido al misterio de la resurrección.

Es un escrito muy sencillo, como la misma vida de Jesús; sin exégesis complicadas aunque sin despreciar las riquezas que las nuevas investigaciones bíblicas nos regalan; se trata más que todo de unos sentimientos expresados. Leer y releer el texto a la luz de las vivencias de nuestra gente. Es como un maravilloso lente que nos permite ver en la vida de Jesús, nuestra propia vida y viceversa; poder descubrir en nuestra existencia, los rasgos de Jesús, del Maestro y Buen Pastor. Después de cada capítulo, les ofrezco unas preguntas para comenzar el diálogo y compartir reflexiones. El libro está pensado para leerlo en comunidad, aunque también puede hacerse individualmente.

A ti querido lector: un fraterno saludo de paz y bien. Deseo que disfrutes este libro y que te ayude a ser mejor y a compartir tus talentos con los demás. | Acceder

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