Con la ‘aurora de blanco vestida’, según dice la lírica de Leoncavallo en su Mattinata, nos levantamos los humanos cada mañana cargados con pensamientos frescos que nos invitan a iniciar estimulados los afanes y las sorpresas que nos traen cada día. Se trata de que somos agentes de la vida, que cargamos vida. Somos seres vivos que soñamos, necesitamos, deseamos y buscamos.Si miramos detenidamente, todas las especies se dejan guiar virtualmente por sus instintos desarrollados naturalmente en la evolución. Estas actúan de una manera particular porque ello está en su naturaleza; no pueden ser distintas ni actuar de una manera distinta a como le corresponde. En cambio, los humanos actuamos de otra manera. Nosotros los humanos tenemos una aplicación especial dentro de la cabeza que nos permite actuar a voluntad, como resultado de un juicio valorativo. Podemos razonar, esto es, analizar y sintetizar sobre los asuntos que tenemos de frente y de ahí nos abrirnos a una gama de decisiones creativas. Pero esa ventaja no nos releva del juego.
Estamos inmersos en el juego entre unos y otros, en fin entre nosotros mismos, pero con voluntad y estrategias individuales y creativas pensando y deseando y buscando con que la vida continúe de blanco. | Acceder