El 18 de marzo de 1314 la muchedumbre se agolpa delante de Notrê Dame. En el centro de la plaza, encima de un gran púlpito, se alzan cuatro piras dispuestas con troncos y abundante paja. En ellas esperan atados Jacques de Molay, el último gran maestre del Temple y sus más allegados hermanos; templarios que el Papa se dispone a ajusticiar.Cuando las llamas comienzan a hacer su trabajo devorando ropas y carne, Jacques de Molay pronuncia su profecía haciendo que los verdugos y curiosos que han ido a ver el macabro espectáculo den un paso atrás.